Ilustración atmosférica para No sabía a dónde quería ir

Historia

No sabía a dónde quería ir

Hay momentos en los que poder elegir no se parece todavía a la libertad.

Salí de aquella mesa sin haber encontrado todas las respuestas.

Tal vez nunca se encuentran.

Subí al carro y durante unos segundos me quedé con las manos sobre el volante.

Podía ir a cualquier parte.

Y entonces descubrí algo que me dolió más de lo que esperaba:

no sabía hacia dónde ir.

Durante tantos años todos mis destinos habían tenido una razón.

Ir al trabajo.

Pasar por alguien.

Comprar algo que hacía falta.

Resolver un pendiente.

Llevar.

Recoger.

Regresar.

Siempre había alguien esperando al final del camino.

Pero aquella noche nadie me esperaba.

Y por primera vez eso no se sintió como libertad.

Se sintió como vacío.

Encendí el carro.

Miré la calle.

Podía doblar a la derecha.

Podía doblar a la izquierda.

Podía seguir derecho hasta que se acabara la ciudad.

Nadie iba a preguntarme por qué.

Y aun así no sabía qué elegir.

Entonces comprendí que quizá había algo peor que vivir una vida escogiendo siempre lo que necesitaban los demás:

llegar al día en que por fin puedes elegir tú…

y descubrir que has olvidado cómo hacerlo.

Tal vez por eso quería salir corriendo.

No porque supiera a dónde quería llegar.

Sino porque sabía perfectamente dónde ya no quería estar.

Y entre una cosa y la otra existe una distancia enorme.

Una distancia que nadie te enseña a recorrer.

Porque irse parece sencillo cuando imaginamos un destino.

Pero ¿qué haces cuando solamente quieres alejarte?

¿Dónde detenerse cuando no hay nadie esperando en ninguna parte?

Quizá ése era el verdadero motivo de aquel café.

No encontrar una respuesta.

No encontrar a aquella persona.

Ni siquiera encontrar inmediatamente a quien fui.

Tal vez solamente necesitaba volver a escucharme decir:

—No sé a dónde quiero ir.

Y aceptar, por primera vez, que eso también era una respuesta.

Porque durante mucho tiempo ni siquiera me había permitido la pregunta.

Una frase para llevar