Historia
Tal vez algún día ocurra
Después de tantos años, quizá no hagan falta tantas palabras.
Tal vez algún día ocurra.
Sin buscarlo.
Sin haber preparado las palabras.
Después de tantos años, levantar la mirada y encontrarla ahí.
Imagino que diríamos alguna de esas frases pequeñas con las que intentamos esconder las cosas enormes.
Hola.
¿Cómo estás?
Qué gusto verte.
Y nada más.
Porque ¿cómo se resumen tantos años?
¿Cómo se le explica a alguien todo lo que pasó desde la última vez que cerró una puerta y desapareció de nuestra vida?
Creo que yo no podría.
Me quedaría mirándola.
Intentando encontrar en sus ojos algo que todavía reconociera.
Y quizá, durante unos segundos, dejaría de ver a esa persona.
Vería todo lo que fui cuando todavía existíamos en la vida del otro.
Entonces entendería que algunas personas no regresan para comenzar nuevamente una historia.
Regresan, aunque sea solamente en nuestra imaginación, para mostrarnos cuánto tiempo ha pasado.
Y quizá aparecería una sonrisa al otro lado de la mesa.
Yo también.
El café estaría ahí, entre los dos.
Y después de tantos años esperando esa conversación, descubriría que no tenía nada que decir.
Porque hay cosas que se cargan durante media vida y no necesitan explicarse.
Solamente necesitan ser miradas una última vez.
